La fecha de consumo preferente en un alimento implica que, una vez pasada esa fecha, dicho alimento puede haber perdido parte de sus propiedades y presentar un sabor rancio, tener menos aroma, cambiar de textura, de color… pero sin riesgo microbiológico. La fecha de caducidad se aplica a alimentos muy perecederos y con un alto riesgo microbiológico. Por ejemplo, carnes y pescados crudos y frescos. No obstante, existen una serie de alimentos que, por sus características, pueden consumirse aunque estén ‘pasados de fecha’. Eso sí, sin perder de vista cualquier aspecto externo. Lo importante es “tener buen criterio para saber distinguir la diferencia entre consumir una bolsa de patatas fritas rancias o una docena de huevos a punto de pudrirse (exagerando un poco…)”. Algunos de estos alimentos son: Conservas. Al ser un producto, por definición, refinado y procesado, si se ha conservado en un lugar fresco y seco puede servir de alimento un tiempo después de su fec...
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